Una vez que hemos decidido el tipo de interés (fijo o variable) debemos determinar el plazo de amortización de la hipoteca.
Básicamente a mayor plazo de amortización, más intereses pagaremos por nuestra hipoteca, y menor será la cuota a pagar.
Debemos tener en cuenta que los plazos máximos de amortización varían de acuerdo al tipo de interés (las operaciones a tipo fijo tienen plazos máximos de amortización más cortos que las de tipo variable) y diferentes entidades financieras ofrecen plazos distintos.
El elemento clave a la hora de elegir el plazo de amortización de una hipoteca suele ser nuestra capacidad económica respecto a la cuota periódica a asumir.
En general las entidades financieras solo aceptan cuotas que no superen el 35% de los ingresos netos del solicitante (para evitar impagos).